Nadie es extraño al hecho cierto que los vicios constructivos que afectan a las viviendas causan molestias a sus propietarios, molestias derivadas, o bien de la convivencia con los mismos, incluso durante largos periodos de tiempo que median normalmente hasta su reparación efectiva, como de la necesidad de ocupar otras viviendas por motivos de salubridad hasta su resolución definitiva.